EL VALOR DE UN AGENTE INMOBIARIO

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Tal vez uno de los retos más difíciles de enfrentar en toda profesión es la de tener el valor de ser honestos y desafiar la opinión popular para defender lo que es justo. Es parte de ser humanos el querer encajar en la sociedad. Sin embargo, la vida no es una autopista libre de obstáculos, por el contrario, ésta está marcada por distintos senderos; nuestra capacidad de saber decir “no” o “sí” en el momento oportuno determinará el rumbo correcto o incorrecto que tomará nuestra vida, en lo profesional y lo personal (familiar, amical, etc).

Un ejemplo claro cuando nos desviamos de la ética en los negocios se muestra en la película “La Gran Apuesta”. En ella se trata de una forma fácil, didáctica y a la vez divertida cómo los intereses personales y la falta de ética de algunos llevó al mundo entero a la crisis financiera del 2008, desatada por la burbuja inmobiliaria de los EE.UU o también llamada crisis de las hipotecas subprime. Quizás lo más interesante que podríamos resaltar de la película con respecto al tema ético es que el poder residía en quienes tenían información, pero ellos decidieron buscar su propio beneficio y quedarse callados. Pero, ¿Solo aquellos que tienen la información están obligados a ser éticos? o ¿Se requiere un esfuerzo adicional por buscar la información correcta y divulgarla a fin de evitar un fraude de cualquier índole?

Si bien es cierto es muy probable que no podamos obtener toda la información a tiempo para prevenir un fraude de la magnitud en que se suscitó con las hipotecas subprime en los EE.UU, sí podemos aplicar la conocida frase: “Seamos tú y yo menos dos pillos, y menos dos pillos tendrá el mundo”.

No obstante, en el quehacer cotidiano como Agentes Inmobiliarios a menudo nos encontraremos con temas como por ejemplo: Vender una propiedad a un precio sobrevalorado para ganar una mayor comisión, haciendo que una de las partes gane y la otra pierda; cuando el sentido de nuestra profesión es asegurar un ganar-ganar para todas las partes involucradas en una compra-venta, alquiler-renta, entre otras modalidades de un negocio inmobiliario.

En conclusión, todo Agente Inmobiliario, al prestar sus servicios debe tener claro que el conocimiento que posee sobre el mercado inmobiliario más allá de ser una ventaja sobre los demás para generar rentabilidad para sí mismo o para su empresa significa ser responsable y respetar a sus clientes y/o todos aquellos que sean parte de un negocio inmobiliario. La honestidad y capacidad para mantener con honor la palabra empeñada serán los mejores aliados al momento de vender.

Escrito por: J. Alejandra Calderón Gonzales

 

 

2 comentarios sobre “EL VALOR DE UN AGENTE INMOBIARIO”

  1. Excelente artículo. Gracias por difundir la honestidad a través de este artículo. La honestidad es un valor de aplicación en toda disciplina.

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