El mercado inmobiliario peruano se encamina hacia el 2026 con señales claras de reactivación y ajustes en la demanda. Luego de un periodo de mayor cautela en el sector, hoy se observa un escenario más dinámico, impulsado por el financiamiento hipotecario, el cambio en el perfil del comprador y el peso creciente de la infraestructura urbana en la valorización de las propiedades.
La evolución del crédito, la mayor competencia entre entidades financieras, y la búsqueda de viviendas más funcionales por parte de compradores jóvenes están reconfigurando el comportamiento del mercado. A esto se suma un factor clave que cada vez gana más terreno en Lima Metropolitana: las obras de transporte y conectividad, como las líneas del Metro, que están transformando zonas y acelerando su potencial inmobiliario.
A continuación, repasamos 3 tendencias inmobiliarias que marcarán el 2026 en Perú.
1) Reactivación del crédito hipotecario y competencia por mejores tasas
El financiamiento hipotecario vuelve a tener un rol determinante en el movimiento del mercado. En los últimos meses, el Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) ha registrado señales de aceleración en el crédito hipotecario, destacando una dinámica donde los desembolsos se incrementan en paralelo a una reducción gradual de tasas.
Además, se ha observado un aumento en la recompra o traslado de hipotecas entre bancos, un comportamiento que suele aparecer cuando las condiciones financieras se vuelven más competitivas y las entidades buscan captar clientes con mejores propuestas. Este contexto favorece un mercado con mayor rotación de operaciones y un comprador con mayor capacidad de acceso al sistema bancario.
En la práctica, cuando el crédito se activa, se acelera la demanda por propiedades que cumplen criterios fundamentales para financiarse sin obstáculos: títulos saneados, independización adecuada y documentación lista para una compraventa segura.
2) El comprador es más joven y busca unidades más “eficientes”
El comportamiento del comprador inmobiliario también está cambiando. Cada vez es más evidente la presencia de un perfil joven que no solo compara precios, sino que analiza ubicación, conectividad, funcionalidad y proyección del inmueble como parte de una decisión más racional.
Este público —principalmente millennials y generación Z— suele priorizar espacios compactos pero bien distribuidos, con diseños prácticos y cercanía a servicios, centros laborales o ejes de transporte. En lugar de buscar únicamente metrajes grandes, la tendencia se inclina por “eficiencia”: mejor distribución, ambientes aprovechables y una vida urbana más conectada.
Este cambio de criterio también está influyendo en el producto inmobiliario, empujando proyectos que se adapten mejor a estilos de vida modernos y necesidades reales, donde la conectividad se vuelve casi tan importante como el precio.
3) Infraestructura urbana como motor de valorización: Metro y corredores
Si antes la valorización dependía principalmente del distrito o la zona “de moda”, hoy el factor infraestructura está ganando un peso decisivo en la formación de precios. La conectividad, el acceso al transporte público y la cercanía a proyectos urbanos comienzan a convertirse en variables que incrementan el atractivo de una zona incluso si antes era considerada secundaria.
En el Perú, el avance de obras como las Líneas del Metro y corredores viales ha generado un mayor interés en áreas cercanas a estaciones, donde se reporta un crecimiento de demanda y el surgimiento de nuevos proyectos inmobiliarios. Esto también impacta al mercado de alquiler, ya que las zonas mejor conectadas tienden a sostener mejor la ocupación y los precios.
En términos simples: cuando una zona mejora su accesibilidad, su percepción cambia, se vuelve más buscada y su valor se ajusta en consecuencia. Por ello, la infraestructura se consolida como uno de los motores más importantes de valorización inmobiliaria hacia el 2026.
En conjunto, el 2026 se perfila como un año de movimiento sostenido para el sector inmobiliario peruano, pero con un crecimiento que será selectivo. El financiamiento hipotecario gana protagonismo, el comprador evoluciona y toma decisiones más informadas, y la infraestructura urbana redefine la valorización de zonas estratégicas.
En este escenario, los proyectos que destaquen serán aquellos que combinen tres factores esenciales: buena ubicación y conectividad, documentación sólida para operaciones seguras y un producto alineado al perfil real del comprador actual. Para inversionistas, desarrolladores y agentes inmobiliarios, el mensaje es claro: el mercado no se moverá solo por tendencia, sino por fundamentos que generen valor real en la compra y en el tiempo.
ELABORADO POR LA SOCIEDAD PERUANA DE BIENES RAÍCES